miércoles, 17 de junio de 2015

Tell the world I'm coming home

       
         A veces me ahogo. 
         A veces...
         A veces tropiezo y a veces me caigo, me hundo, me canso de seguir por aquí, luchando por un sueño que se escapa entre los dedos. A veces me llevo las manos al cuello para tratar de aflojar aquello que me atrapa. Para intentar respirar. Boqueo y lucho por otra bocanada de aire. No es tan fácil. Pero sé que puedo hacerlo, siempre he podido hacerlo. 
         Lo que me molesta es la sensación. Esta asfixia que siento y la fatiga que no me deja seguir andando y por eso, yo ahora me planteo si de verdad merece la pena. Tanto tiempo trabajando, caminando, sufriendo. Creí que la meta lo compensaría todo, pero ahora hace ya días que dudo de ello. La duda me invade y me quema por dentro mientas mi cuerpo se congela. 
         Es esta estúpida fatiga, este cansancio que me nubla la mente. Nadie es eterno por mucho que quiera creerlo y todos, en algún momento necesitamos descansar. Pero yo no puedo descansar ahora o tendré que volver a empezar de nuevo. Creo que... creo que lo que necesito es... creo que lo que siento es nostalgia. Quiero pisar mi casa. Quiero ir a mi hogar. 
        
         Es eso lo que me ocurre. Es esta soledad. ¿Dónde está toda la gente que me quiere? Nunca quise embarcarme en esta aventura sola y sin darme cuenta he olvidado todo lo que de verdad me importa. ¿Cómo voy a salir a cumplir mis sueños si no recuerdo mantener los cumplidos? Están ahí, todos ellos. No necesito volver a casa. Ellos son mi casa. Ellos aflojarán la soga de mi cuello. Ellos disiparán mi frío y calmarán mi fatiga. 
        Estoy triste, es cierto. Estoy cansada y me duele la cabeza. 
        Pero puedo volver a sonreír. Porque recuerdo. Porque vivo. Porque solo necesito un instante para volver a luchar. Un te quiero, una caricia, un beso en la mejilla o un suave roce de labios. Una palmadita en la espalda y unas cuantas bocanadas de ánimo. Una sonrisa, una cerveza y un "tú puedes con todo". 
        No siempre es suficiente. Sí lo es cuando hace tanto tiempo que lo echas de menos. O cuando consigues apreciarlo. Es importante que confíe en mí misma, y lo sé, pero tú hogar estará siempre contigo. No cierres tu propia puerta. 
      Hoy amanece despacio y los rayos tiñen el cielo de nuevo azul.
      He vuelto a casa.



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