viernes, 7 de noviembre de 2014

I'm gonna live like tomorrow doesn't exist


          Lávate las manos. Duerme ocho horas. Levántate para ir a trabajar. Apaga las luces cuando salgas. Llega cinco minutos antes. No hables con la boca llena ni apoyes los codos en la mesa. Vístete de rosa si eres chica y piensa en cosas ñoñas. Vístete de azul si eres chico y juega al fútbol, sobre todo, intenta ser el mejor en eso.
        Estudia mucho, busca a alguien que te quiera y forma una familia. Ten muchos hijos y dales de comer. Educalos como te educaron a ti. Enséñales a luchar por sus sueños y a no rendirse nunca, a conservar a sus amigos y a tener unos ideales, a no desaprovechar el tiempo jamás.
       Fumar es malo, también beber, también automedicarse. Haz deporte pero no en exceso, controla tu tensión arterial, depílate y, si eres una mujer, maquíllate.
       Que no se te ocurra salir sin depilar o sin maquillar porque serás una dejada.
       Respeta a tus mayores, pon la lavadora, tiende en la terraza, cómprate un buen coche, una inmensa casa y un traje a medida, un vestido que te siente increíblemente bien.
       Lee cosas que te entretengan y mira la tele, mira juego de tronos y pretty little liars, escucha house o regaeton, sal por las noches, emborráchate y liga mucho, pásatelo bien sin olvidar que mañana tienes que estudiar.

      No importa, no tienes por qué tomarme en serio, tan sólo estoy borracha. No intentes entender lo que estoy diciendo. Yo lo hice y mírame. Mañana se me habrá pasado. Miro al cielo cubierto de estrellas. Te miro a ti. Después a mis propios consejos. Este río de frases estúpidas lleva toda la noche emborronando las conexiones que en vano intentan realizar mis neuronas. De nuevo solamente soy una más pero... ¿Sabes? No quiero despertar. Quiero que mi vaso continúe lleno toda la noche. Quiero que el sol olvide por un día que tiene que salir. Y seguir bebiendo. Decir que vivimos condicionados es un tópico, pero si no nos gustara la rutina no la seguiríamos de esta manera. Quiero creer que no me queda alternativa. Que no hay otra cosa que pueda hacer. Que es mi obligación biológica determinada por una sociedad que necesita un orden para funcionar.
       En realidad, sólo quiero seguir bebiendo.
       Es una respuesta tan vacía que me dan ganas de llorar. Odio maquillarme. Odio ver en la tele a mujeres limpiando. Odio a los niños. Odio la música pop y las hamburguesas del McDonald's. Odio las relaciones serias y la idea de algo que me obligue a casarme. Odio las mesas para diestros. Odio los horarios, aunque quizás eso sí podría tolerarlo. Odio los ositos de gominola. Odio las mallas. Odio Friends. Y odio también la resaca. Odio muchas cosas que no puedo admitir, porque sonaría demasiado raro.
      No importa. Mañana se me habrá pasado y quizás ya no recuerde que las odio.
      En realidad, sólo quiero seguir bebiendo.
      ¿Por qué?
      Porque es la única cosa aceptada que no odio y que me permite que, por un momento, no me importe que a la gente no le guste que la odie.
      Porque lo que odio de la gente, en realidad, es que no me deje odiar a mis propios odios. Sólo porque ellos han establecido que las cosas tengan que ser así.
     Supongo que no todos tienen la culpa.
     O quizás sí por aceptarlo.




     

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