domingo, 26 de octubre de 2014

But that's not really her style

      Hay algunas veces en la vida, pequeños y contados momentos en los que todo lo que se movía a tu alrededor, de pronto, deja de girar. Solo es un breve instante, un suspiro del tiempo tras el cual, te das cuenta de que todo ha cambiado. Que todo lo que pensabas es inútil y que todos tus ideales se han convertido en pequeños juegos que ya no justifican nada. Ni siquiera a ti mismo. Porque de pronto nada es como antes. Porque ellos te miran diferente. Porque ellos se mueven diferente. Porque el viento sopla diferente. Porque el mundo gira diferente. Porque todo es diferente. De repente. De un momento a otro.
      Después lo piensas un poco y no alcanzas ninguna conclusión.
      Bueno, una tal vez sí. Y es que tiene que haber una razón. Tiene que haber algo que haya hecho que todo tu universo se dé la vuelta sin venir a cuento.
      Por suerte, aún hay retazos de cordura en el fondo de tu mente y no achacas lo inexplicable a cosas estúpidas como el hecho de que te hayas enamorado. Que hayas cambiado de vida o de lugar. Que hayas conocido a alguien que jamás imaginaste que entraría en tu vida o que quizás jamás imaginaste que lo haría de ese modo. Nada acaba como parece empezar. Creo.
   
      Los coches se mueven demasiado rápido. Como la gente. Todos corren, estresados, con sus móviles y batas, con sus maletines y americanas, con sus corbatas o sus faldas de tubo y tacones. Los que pueden hacerlo, al menos. O los que están condenados a hacerlo, quién sabe. Los continuos golpeteos que emite el suelo ante las prisas, como monótonos quejidos de algo a lo que no agradecemos todo lo que hace por nosotros, resuenan sin cesar en las aceras. Nadie puede parar un instante. No lo consiguen. Ni siquiera para suspirar antes de echar a andar de nuevo. O para mirar al sol. ¿Es eso lo que ha cambiado? ¿O simplemente es que te has dado cuenta de ello?
     Confiésalo. La marea te ha arrastrado con ella y ahora tú tampoco puedes parar. Es duro darse cuenta ¿verdad?.
     Tal vez no sea el mundo el que ha cambiado.
     Tal vez no sean los demás los que te miran diferente. Ni los que cantan diferente.
     Tal vez no haya sido el mundo el que haya dejado de girar por un instante.
     Tal vez lo único que ha despertado hayas sido tú.
     En ese caso, tranquilo, tranquila.
     Aún estás a tiempo de sonreír de nuevo. De detenerte un segundo y respirar. De observar lo que te rodea y pensar que todavía no está todo perdido.

   

No hay comentarios: