martes, 23 de septiembre de 2014

Now and again we try, to just stay alive


            Hola. ¿hay alguien ahí? ¿me lees? ¿sí? De acuerdo, entonces, dime...
         
             ¿Qué es lo que esperas encontrar aquí? ¿Besos? ¿Sueños? ¿Destinos? ¿Suerte?. No es una pregunta trampa, no en ese sentido. Es que... Bueno, supongo que no puedo prometerte nada. Ni siquiera yo misma sé lo que siento muchas veces y por eso vine. Necesitaba... pensar. Saber un poco qué es lo que revolotea por mi cabeza. Necesitaba debatir conmigo misma ese sentimiento a veces frustrante, a veces alegre y pensar que, tal vez, alguien piense como yo y pueda dejarse llevar por un instante entre mis palabras. Ver los pros y los contras, decidir qué se debe hacer, plantear un debate en una mente que solo sabe enredar y enredar los hilos, una y otra vez y sin ayuda de nadie. Últimamente el caos de una vida ajetreada e indecisa es lo que guía mi inquieto mundo, incapaz de pararse un solo instante. O puede que sea yo la que no pueda parar un instante.

          No he venido a hablar de amor. No he venido a hablar de filosofía del bien y del mal. No he venido a dar lecciones a nadie ni a intentar cambiar. Lo que yo quiero contar va mucho más allá de todo eso. Es tan simple que cuesta entenderlo y tan sencillo que me duelen las alas por cada palabra que no logro escribir. Lo que yo quiero es hablaros de las cosas que he visto. De todo lo que me gustaría compartir.

         Quiero hablaros del buen consejo que le dio el demonio. De la verdadera realidad que encontraron entre alcohol y botellas. De la sed que les calmó el mar. De la chica que cogió una margarita sin pétalos, incapaz de llegar a saber nunca si él la amaba o no.
          Quiero hablaros de las hojas que crecieron en otoño. Del oro que se utilizó para forjar cadenas. Del último beso que se perdió en el aire, tras el que ella tuvo que marcharse. De la muerte que murió en su inmortalidad.
           Quiero hablaros de momentos increíbles. Quiero hablaros de cuando el viento inspiró. De cuando el oxígeno transportó a la sangre. De cuando las farolas oscurecieron la noche. De cuando el sol congeló a la flor.
            Las piedras crecieron entre la hierba y el poeta olvidó a la primavera pero, al final del todo, cuando parecía que nada más saldría a bailar, el sol siguió a los girasoles.

             ¿Que qué es todo esto? En fin, yo solo traté de alcanzar lo imposible. Yo solo...

              Intenté en vano conseguir con un verso, resumir todo aquello que me dijo con un beso.




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