viernes, 19 de septiembre de 2014

Dedicate yourself and you can find yourself

           
            Una obsesión me trajo hasta aquí. Una obsesión surrealista, imposible, un objetivo para el cual, por más que estirara los brazos, por más que mi mano se alzara, mis dedos se retorcieran y trataran de crecer, por más que mi cuerpo diera todo lo que podía de sí, no conseguía rozar ni tan siquiera el borde más próximo. Una obsesión por un sueño inalcanzable.
            Cuanto más me acercaba, más se alejaba y yo corría y corría detrás de ella, haciendo hasta enfermiza la persecución a la que día y noche dedicaba mi alma. Yo sabía perfectamente lo que estaba haciendo y lo que nunca podría obtener, pero yo quería volar. Yo quería ser libre, yo quería ser feliz, yo quería... Yo quería tan solo la posibilidad de poder llegar a amarte algún día.
            Por eso, y aunque la noche comienza a desvanecerse entre pensamientos y palabras, entre suspiros y estrellas que poco a poco se van, hoy te habría escrito que me moría por susurrarte una vez más. Por decirte que todo este tiempo he estado allí. Por contarte todas esas cosas que hicimos y que a pesar de todo nunca volverán.
             Una obsesión me trajo hasta aquí. Y ella me gritaba que pasara lo que pasara nunca lo dejaría. Nunca lo abandonaría. Nunca y hasta que no hubiese comprendido que nunca se alcanza lo que no se puede alcanzar. Nunca se alcanza, nunca hasta que se alcanza.
             Rocé con las puntas de mis dedos aquellos retazos de vida que aún murmuraban desde lo alto del cielo y me llamaban a cada instante, rogando que los alcanzara para poder ser feliz.

             Algunas veces, las cosas imposibles nos atraen de tal manera que dejan de llamarnos cuando por fin descansan entre nuestros brazos. Otras veces son tan cabronas que nos dejan probar una cucharadita de su ser para después alejarse hasta su sitio de nuevo y tú, creyendo tenerlo todo, enloqueces ante la falta de lo que un día pudiste acariciar. Fue este sueño el que ya no me deja dormir. Y fue también este sueño el que a pesar de mantenerme en vela cada noche, me obliga a soñar a cada instante.
              Imposible tan solo es una palabra. A veces me la creo, otras no. Pero antes de despedirme, antes de decirte adiós, quiero escribirte que aún a pesar de probar tan solo una cucharadita, te echo tanto de menos que creo que no puedo soportarlo. Quiero escribirte que no entiendo por qué te marchaste. Quiero escribirte que ni aunque lo intente podré jamás dejar de soñarte.

             Quiero escribirte que a pesar de todo lo que he vivido, soy feliz en el camino de cumplirte. Tal vez por eso no quisiste que lo lograra tan pronto. La frustración y el orgullo me consumen, aunque tampoco consigo dejar de pelear. Seguiré persiguiéndote, estúpido sueño escurridizo. Algún día, las estrellas volverán al cielo justo a tiempo para verme sonreír.








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