domingo, 11 de septiembre de 2011




                             



Una historia. Dos corazones. Un comienzo. Un final…

Una playa solitaria. Una puesta de sol. Olas espumosas, rizadas por el viento pero que llegan a la arena casi apagadas. Una estrella, sola, en medio del firmamento todavía claro. Una hilera de huellas a través de la arena mojada. La marea está subiendo. Se van borrando. Poco a poco.

Una chica. Dulce. Alegre. Destrozada. Una niña al fin y al cabo.

Un chico. Sonriente. Feliz. Nostálgico. Destrozado. Un niño al fin y al cabo.

Una noche que los cambió para siempre. Un cielo que los llenó de tristeza. Una playa que los separó… Quien sabe cuanto tiempo.

Ella se levanta. Despacio. Mira las huellas cada vez más borrosas y contempla el camino que forman. Es infinito. La vista no alcanza a ver donde acaba. Una silueta se ve a lo lejos. Muy lejos. La niña no puede evitar derramar un par de lágrimas que caen en la arena, hundiéndose en ella. Se quita los zapatos. Los bonitos tacones que se había comprado para la mejor noche de su vida. La mejor noche de su vida…

El sigue caminando. Despacio. Sin mirar atrás. La vista clavada en el suelo. Los zapatos en la mano. Los ojos enrojecidos y la garganta escociendo. Debe aguantar las ganas de llorar. El cielo ya no está tan claro. Ha aparecido algún punto brillante más. Pero eso ya no tiene importancia. Está decepcionado. Se afloja el nudo de la corbata con la mano libre. Esa corbata que se había comprado especialmente para la mejor noche de su vida. La mejor noche de su vida…

Encogida sobre la arena. No puede evitar llorar. Y piensa, que todas las chicas, alguna vez, se prometen que nunca llorarán por un chico. Ella también lo hizo. Pero ha roto esa promesa. Y llora. Es inevitable. Era su chico. Y se ha ido. Pero esta vez era diferente. Nunca había creído que podría amar a alguien realmente.
La chica levanta la cabeza. Se topa con la luna. Ha salido en todo su esplendor. Es suficiente. Esta iba a ser la mejor noche de su vida. Se levanta, zapatos en mano y vestido destrozado.
Corre.

Cabizbajo. Lo único que sus ojos alcanzan a ver son sus pies descalzos. Andan sin rumbo. Hundiéndose en la arena. Marcando las huellas. Sin hacer ruido. El suave sonido de las olas es dulce. O lo sería, si ese fuera cualquier otro momento de su vida. La garganta le escuece. Duda si debe dejar pasar un sollozo. Lo reprime. Otra vez. Por un momento, echa la vista atrás. Quien sabe cuanto tiempo lleva andando. Cuantos pasos dados. Cuanto camino recorrido. Pero pronto llegará a casa. Y podrá olvidarse de todo. Tumbarse en la cama. Escuchar música muy alta. Bloquear todo intento de pensamiento. No volver a verla nunca más. Acabar con el sufrimiento.

Ella. Corre con todas sus fuerzas. Tiene los pies doloridos a causa de toda la tarde con los tacones. Pero tiene que llegar hasta él. Tiene que pedirle perdón. Tiene que dejarse entre sus brazos. Por qué. Por qué en la mejor noche de su vida. Por qué en el lugar más bonito del mundo. Todo está mal…

Golpes en la arena. Continuados. Cada vez más cerca. Se gira. No. No puede ser. ¡No!.

Ella. Con su vestido rosa sucio, roto. Con los zapatos en la mano. El pelo, ya despeinado, sobre los hombros. Los ojos, como si hubiera estado llorando. Pero ella. Hermosa. No podía volver. No después de hoy. Lo siento, pero no puedes venir conmigo.
-Lo siento.
-Lo sé.
-Yo…
-No. Ya no. Yo… yo también lo siento.

Las lágrimas están a punto de escaparse. No. No debo llorar. Soy un hombre. Pero…

Una lágrima. Odio que me vean llorar, y mucho menos él. Pero es inevitable.
Baja la cabeza.

-No… no lo entiendes.

-Claro que si. No soy de piedra. Lo estoy pasando tan mal como tú. Pero… es como tiene que ser.

-Está bien. Esta iba a ser la mejor noche de nuestra vida. En el lugar más bonito del mundo. ¿Oyes las olas? ¿Puedes ver el cielo? ¿Las estrellas? ¿Puedes ver la luna más hermosa que jamás verás?

La mejor noche de nuestra vida… en el lugar más bonito. Lo peor... es que ella tiene razón. Y la quiero. Muchísimo.

Vamos niña. Díselo ya. Y punto. Es todo.

-Antes de que te vayas para siempre. Quiero que sepas una cosa. Una cosa demasiado importante. Algo que me quema por dentro. Que debes saber. Que TIENES que saber. ¿Puedes mirarme a los ojos? Odio que me veas llorar. Odio que todo tenga que acabar aquí. Odio el mero hecho de que tenga que acabar. Porque yo… bueno, Yo… Yo…


Yo te quiero...



3 comentarios:

Lady Proud dijo...

Preciosa la entrada!
Ya verás ahora a esto se le coge gusto y publicarás muchas más! y espero que así sea.. :)
tequieroo!
LP#

Estella Keaton dijo...

me parece bien lady proud ;)

Estella Keaton dijo...

por cierto, si no te importa cambiate la forma de comentarios a la ventana emergente esta que en esta si que puedo comentar!